jueves, 20 de octubre de 2016

cosa triste

te veo caminar por el costado de la calle y me sobran palabras, a veces quizás mucho. a veces solo me falta mirar un poco, porque sigo esperando algo que no suele convenirme.
sobra decir, que soy una niña con una gran pena, me dijeron, que se nota y se deduce que soy una niña apenada. "ay chiquita." dices. pero siento que esa pena ya es un fantasma inherente, algo que me constituye cuando empiezo a relatar más o menos la generalidad de mi pasado y se me quiebra la voz, es algo normal. una melancolía que te acompaña a todas partes pero no está mal, porque la pena es parte de la vida y es bonita, es bonito sentir pena, sentir dolor, conmoverse, arrugar las manos debajo de la polera y mirar para el lado.

una persona triste no es necesariamente, una persona infeliz. aunque suene extraño.
pero lo malo es que me siento mendiga de amores ajenos, de afectos, me siento carente y me deprime, a veces, preferiría ser una persona más sencilla. te miro alejarte a lo lejos, y pienso que me gustaría ser más yo y no tener que ser tú para gustarte.
me dicen que en general, así es. pero no siento que así haya sido.
es bonito ir sentado y refregarte las lágrimas de la cara, mirando la ventana, subiendo la vista a ver si alguien advierte que estás lloriqueando en público, pero hay algo liberador en hacerlo y quedarse tranquila hasta el final de tu trayecto. pensando y lagrimeando. anotar a escondidas los parafraseos colectivos para luego repartirlos por ahí. anotar tus propias lágrimas huachas.

solía llorar mucho, me dices. lloraba y lloraba todo el día. lloraba tanto que guardaba mis lágrimas en botellitas chicas a ver hasta cuántas podía llegar a llenar.
yo te miro con pena, como si aunque te rodeara con mis brazos jamás podría llegar al otro extremo, como si fueras demasiado ancha y mis brazos demasiado cortos, pero igual hago el intento.

así como tratar de contener la felicidad, uno contiene las penas, pero tratar de alivianarlas es tan mala onda como lo contrario. supongo que hay que dejar ser no más, dejar vivir, con respeto, por lo que digo que está bien que estés llorando, sin decirlo exactamente, pues suena mal decir ese tipo de cosas.



me miras apoyado desde la pared, con la cara ladeada, con cierta pretensión de algo que no es muy puro, si somos sinceros. a mí me gusta imaginarme que lo es. ya no me puedo engañar, por eso te sonrío de vuelta y te doy una palmadita en el pecho y desisto. "eres precioso, lindo, pero temo que me rompas el corazón." entiendes exactamente a lo que me refiero.
"disculpa", digo.

ya en la micro te miro buscarme apoyada en la ventana, a ver si juntamos la vista otra última vez más, con cara un poco de preocupado, y me siento bien, me hace la ilusión de que algo importo, aunque no me encuentres.
 

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