el 23 de agosto de 1973, en la ciudad de estocolmo en suecia, ocurre un robo a un banco.
a mano armada, Jan Erik Olsson toma a 4 rehenes dentro de la fortaleza del banco y amenaza con matarlos si no se cumplen sus demandas.
el banco está rodeado y la policía no tiene otra que cumplir con los pedidos.
un auto veloz, un par de pistolas, chalecos antibalas, un casco, mucha plata, ese tipo de webadas como para escapar de los pacos y salir ileso.
ah, y su amiguito que estaba en condena en ese tiempo, llamado Carlk Olofsson.
algo así como para idear un plan de escape y mantener los rehenes seguros, supongo.
clark y jan erik (janne) se retiran hacia la bóveda del banco donde permanecen con los 4 rehenes durante seis días enteros. la historia dice, que una de los capturados era claustrofóbica, que por ello uno de los captores le permite caminar fuera del lugar con la condición de tener una soga amarrada al cuello. durante la estadía, pese a la constante amenaza de muerte, estos 6 chiquillos se dedican a jugar cartas y a vincularse, los rehenes encuentran que janne y clark son, pese a todo, muy simpáticos, que se sienten más seguros con ellos que con la policía, que temen por la vida de sus captores y que se rehusan a salir antes que ellos por miedo a que salgan heridos.
antes de que la policía usara lacrimógena para acorralarlos, se despiden con abrazos.
esta cuestión se llamó el síndrome de estocolmo.
los psiquiatras lo llaman un método de defensa hacia el maltrato, en pocas palabras.
con la paula nos reímos, al terminar el programa de radio.
mira tú, anda a saber. no sabía que de ahí venía.
los días recorren difusos en el tiempo. a veces siento que veo resplandores, que escucho risas y susurros, que te amo y no atiendo nada más. no alimento a mis gatos y no vuelvo a mi casa.
sabes coni? yo no creo que estés loca. yo creo que eres más cuerda que nadie, pero el resto son hipócritas. yo creo que no deberías resolver nada, que deberías aprender a ser feliz como eres. pendeja, loca, lo que te digan. Lo que siempre te han dicho, es verdad. tú estás por sobre el resto. el resto son puros imbéciles, puros tontos, pero tú y yo, podríamos cambiar el mundo.
espérate no más. tú y yo vamos a ser famosos. ricos. con lo seca que eres y con lo seco que soy.
antes de llegar a tu casa, nos pegamos 4 lineas y tomamos 2 cervezas.
yo sé que me llevaste ahí por algo, así que me deslizo de mi asiento al tuyo y no siento tu lengua, solo amargor, escupo 3 veces por la ventana y me dan arcadas pero después no me vuelve a suceder.
en la parte de atrás del auto, culiamos.
estoy incómoda y culiamos. te miro en cuclillas apoyado en el asiento, con suerte cabes, y culiamos.
y no la estoy pasando tan bien, es un acto metódico sin mucho especial, yo te recibo y tú me das, yo hago lo posible por calentarme y espero que acabes, que por favor se acabe pronto.
creo que esta vez defintivamente no logras terminar.
yo te miro acostada sobre mi espalda con ojos de decepción.
perdón.
no si coni, no es tu culpa.
me bajo la polera y busco mis calzones.
aquí culeaste con la feña, no?
eres una pendeja culiá. pero no me importa, porque te amo. pendeja y todo.
miro tus ojos que a veces son negros enteros, tu sonrisa.
y te sonrío.
yo también te amo.
gracias por decirme lo que nadie nunca me había dicho.
eres perfecta. estás loca de atar, eres una cabra chica de mierda, tienes problemas serios.
yo creo que nunca vas a poder resolverlos. y te amo, eres perfecta.
te tomo la mano, beso cada puntito que tienes tatuado en los dedos.
te amo Pablo. te amo tanto.
gracias por hacerme ver la realidad de lo que soy.
la vida pasaba en tu casa, en tu mesa de comedor, en tu cama hasta las dos de la tarde. miraba los 3 cuadros de unos aliens que dibujabas y pensaba que eras increíble, que eras lo mejor de la vida. cada noche nos acostábamos juntos y envolvía mis piernas alrededor tuyo.
un día te dije que por tí yo creería en Dios.
que tú me hacías creer en Dios, que Él me había puesto en tu camino, que había venido a hacer un cambio en tu vida. parados frente a frente en tu cocina, te tomé las manos y te lo dije.
y esa noche, soñé que estaba sentada en el pasto y que, por detrás, alguien se acercaba a mi.
se acercaba, más cerca, más cerca, hasta que sentí que lo tenía atrás mío y desperté
y me di la vuelta y te ví
un demonio en el techo, mirándome, sonriendo.
y lo miré de vuelta.
fueron como 5 segundos antes de que se disipara contra el techo.
a veces pienso que la cocaína me hacía halucinar.
pero también pensaba que, quizás, había un demonio persiguiéndote, encadenado a tu maldad.
mi otra polola, estuve 1 año con ella. la camila. tenía un problema cuático de ego, muy egocéntrica, tan egocéntrica como tú. y bueno yo también soy egocéntrico pero es que ella era mucho.
yo creo que no le gustaba yo, si no la imagen que proyectaba en mí.
le gustaba, quizás, mi estética.
pero a ella me la cagaba siempre con la feña.
¿cuánto te la cagabas?
tu voz se tornó muy obscura.
todos los fines de semana.
qué??
jaja, mentira, es broma. a veces, una vez al mes, no sé.
es que no me daba sexo. ella al principio se hacía la experimentada, la salvaje, y yo me cohibía y no me salía bien. y luego empezamos a hacerlo y me daba qué, 10 minutos a la semana? no po, yo necesitaba sexo. soy muy caliente, 10 minutos... nopo, no funciono así.
10 minutos y me decía que le dolía y que no quería más.
cuático pos Pablo, qué mal.
a mí no me vas a cagar, verdad?
por supuesto que no coni. tú eres el amor de mi vida, mi mujer.
y siempre lo serás, aunque no lo quieras.
aunque tengas que pedirme una orden de restricción.
pasabas largos ratos en el baño, siempre. yo pensaba que era porque tenías problemas a la guata. estabamos juntos todos los días y solo te perdía de vista cuando entrabas al baño. y tú cantabas de dicha todos los días, cantábamos en la cocina y en la pieza y tú me hablabas siempre pestes de la fernanda.
yo sentía que la obsesión que empezaba a crecer en mí sobre ella, las imágenes que me venían, eran en realidad tuyas.
era tú obsesión que plantabas en mí sin darte cuenta.
a la segunda semana, un 17 de junio, nos vamos a pichilemu. estamos cuatro noches y despertamos cada día en brazos del otro. caminamos y nos sentamos en la playa, yo te canto y tú me tocas la guitarra. te miro con un amor con que jamás había mirado a alguien y soy dichosa. Dichosa como hace años no había sido y pienso, encontré al hombre de mi vida.
aunque me arda tener sexo con él. aunque trate pero no pueda más. aunque él solo se detenga cuando chillo de dolor.
no quiero más pero lo hago igual.
"tú ya acabaste pero él no así que siguen y siguen sigues y sigues dando y recibiendo algo que no quieres compartir, te caen lágrimas en el baño con el chorrito de la ducha alivianando tu sexo enternecido, raspante, doloroso, abusado."
el 21 de julio me pides pololeo y me vas a dejar a mi casa.
no cuentes conmigo si quedas embarazada. por mí que tengas el hijo, no te dejaría abortar, me dices en la ida de vuelta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
tirate un feedback perrito