a la mañana siguiente yo lloraba. le dije que se fuera pronto. que la hiciera corta. que asi dolia menos. mientras tomaba sus cosas, yo lloraba. seguí llorando mientras se preparaba. no es su culpa. es mi culpa y mis malas decisiones. seguía llorando. por un minuto deje de llorar, porque me dijo que aun tenia cosas que decirme
luego cerro la puerta, y segui llorando. pense en el cuento de cortazar. de las instrucciones para llorar, que lei cuando niña. que un berrinche duraba 3 minutos. uno solia llorar 3 minutos si algo era un berrinche. pero paso 1 hora mientras yo lloraba y hablabamos, de por qué me había tatuado. y luego de que se fue yo segui llorando un rato más. el cristobal salió. me preguntó si yo estaría bien. le dije que sí, que cualquier cosa me iba donde mi mamá. y se fue. yo miraba el piso, caminando lastimosamente. me acosté. lloraba
agarre mi mochila en un afán que no entiendo. creo haber metido mis cosas para lavar las heridas de mi cuerpo. la herida del implante. el piercing. mi cepillo de dientes. llame llorando a mi mamá, que por favor me pagara el auto para ir a su casa, que le iba a contar todo, que estaba mal. lloraba
me fui en el auto escuchando lana del rey y pensando en el martin. como si esa marquita en mi cadera fuera un candado del amor verdadero. se me salian las lagrimas, yo no entendía, aún no sé a quién preguntarle, si acaso existe el amor de keta y es todo una ilusión. yo estaba lucida ya. llegué sobria a la casa de mi mamá. ella aun no llegaba. me tiré en el sofa de conserjería y seguía escuchando lana del rey, pensando en el martin. cuando vi la cara de mi mamá asomarse por la entrada al edificio empecé a llorar de nuevo, y me recogió llorando del sofa.
subimos al departamento. me fui llorando a la pieza de servicio y mi mamá me preguntaba si quería comer algo. yo lloraba y le decía que sí, pero que después. no sé qué pasó bien. extrañamente. solo recuerdo que volvió y yo, llorando, le contaba que se había ido. que me había vuelto loca. que en las 3 semanas que se fue hice todo lo que en mi vida siempre juré no hacer. mi mamá me preguntaba ¿jalaste? me daba risa. mamita, ni te imaginas lo que hice.
estuve consumiendo ketamina las ultimas 2 semanas y media. hay dos formas de consumirla. jalando, o inyectandosela. pero no te preocupes. ya se acabó. mamá, mira esta marca, qué piensas que es? es algo bueno? ella lo miró. dijo. parece una corona, o una flor. es algo bueno. yo le sonreí, lagrimeando. no pude decirle nada. le mentí. le dije que le diría todo, pero no le dije nada. le dije que mis amigos la veían como una madre ausente. ella me dijo que mentira, que siempre me invitaba a salir, yo le dije que eso era mentira, que ella nunca me invitaba a salir. que con cuea me hablaba por wasap.
le dije que dejara de luchar conmigo. que dejara de mandarme al sicologo como si un sicologo fuera a resolver nuestra relación. que ella tampoco era perfecta. ella lloraba. me mostró una foto de cuando yo era pequeña. me dijo que a ella la habían maltratado mucho. que le pegaban, le pegaban, le pegaban, le pegaban, le pegaban, le pegaban, lo repitió tantas veces que me dio miedo.
mamita, no me atrevo a contarte lo que hice.
bueno hija. no me cuentes
